Alfredo Ferreiro, Breves

La internacional melancólica en Montevideo: unha cidade espectacular para un éxito sorprendente

Na súa particular conquista de América La internacional melancólica non cesa de deslocar pulsos. Os aplausos son dese calibre. E non satisfeitos coa atención do respectábel nas horas de actuación, aínda se atreven a publicar o seu particular diario de paiasos:
“Genial el público, que aplaudió con alegría. Genial el Espacio Guambia, donde actuamos: un cabaret de verdad, un lujo en cualquier ciudad (ya nos gustaría en Valencia, ese otro tercer mundo, tener algo así). Genial la gente. Geniales los actores. Genial Signo (Natalia, Néstor y Walter), la organización que lo arriesgó todo para que la IM pudiera introducir ilegalmente en el Uruguay su cabaret poético, político y barato.
Montevideo es como un mini Buenos Aires, pero en bonito. Hay que ir a Montevideo. Lo único tonto de la ciudad es que no dejan fumar en los bares, que es como no dejar follar en los hoteles. A los hoteles se va a dormir, y punto. Así es la izquierda, supongo.
En Uruguay tienen el primer gobierno de izquierdas de toda su historia. Todo el mundo tiene que pasar por ahí, es como la adolescencia. Ya crecerán. Casi todo el mundo crece.
Pero creo que hemos averiguado la razón de la prohibición del tabaco. La idea es disciplinar a la población. A la izquierda le gusta mucho la disciplina; todo igual para todos, y al que salga con algo diferente lo regañamos, lo ninguneamos o lo prohibimos: esa tendencia totalitaria que siempre se esconde debajo de la sonrisa, del talante, del buen rollito.
A la derecha también le gusta la disciplina. Pero lo subliman todo con el ejército—con tanto soldadito guapo y bien uniformado—luego lo demás es pura especulación inmobiliaria.
Así que la cosa es disciplinar a la ciudadanía, y con el personal consumidor ya disciplinado, la idea es crear una economía viable. Aunque a la izquierda esto de la economía siempre le sabe a poco. Por eso la disciplina siempre tiene que ver con lo personal. Luego, con una gente bien dispuesta y una economía funcional, viene lo bueno: ¡crear un país! Sospechamos que el fin de todo esto es crear un país en Uruguay.
Lo malo es que así se eliminan todas las ventajas posmodernas de vivir en un país que no lo es. Por eso, la IM propone que se pongan en contacto con Ugarte, que anda en todas esas movidas, llenas de ventajas, de vivir en países que no lo son.”

Share
Standard